El Sevilla poderoso listo para exprimir cítricos

Nuestro juego ante un examen muy importante

El Gran Equipo del Sur de España juega este sábado ante el Valencia C.F., equipo del cual se dice que está más tieso que una mojama y que no hay año que venda a sus estrellas para poder seguir adelante. Pese a todo, los levantinos están ahí año tras año, siendo los terceros en discordia detrás de los dos mastodontes. Unai Emery, aún con sus caracolillos sobre la frente y esa irritante forma de hacer palmas, no debe ser mal entrenador del todo si sigue sentado en Mestalla, un estadio donde la afición está descontenta incluso ganando la liga.

El Valencia C.F. me caía mal porque lo consideraba inferior a mi Sevilla Fútbol Club y querían quitarnos a jugadores como Suker. Especialmente me sentó mal su subcampeonato de la temporada 1989/1990 porque hacía poco que estuvieron en segunda. También he de reconocer que jugadores como Fernando, Camarasa, Nando o Penev me resultaban antipáticos porque sí, ni más ni menos. No es que fuesen malos futbolistas, chulos, marrulleros o altivos, simplemente porque no podía verlos. Igual que Ramón Rivas y "Piculín" Ortiz, a los que detestaba irracionalmente sin motivo. Cosas de la edad, al fin y al cabo.

Ese infante odio se fue tornando en imparcialidad hacia el equipo ché. Los primeros buenos recuerdos ligados al equipo del Turia se remontan a un 4-0 de hace ya más de veinte años donde mi gran ídolo Anton Polster se salió del pellejón. Más tarde, a mediados de los noventa eljoventevené me dio una alegría marcando un 0-1 (uno de sus pocos goles como sevillista) en el estadio Luis Casanova. Desde entonces, mis fobias futbolistas se desplazaron y afincaron en la meseta y el norte del país porque me di cuenta que el Valencia C.F. al fin y al cabo era un otro guerrero solitario que todo lo que tiene lo ha conseguido a base de lucha y sacrificio, como nosotros mismos.

En la final de Copa del Rey de 1999 fui uno de los espectadores que disfrutaron en directo del 3-0 que el conjunto valencianista insertó por vía rectal a los futuros inquilinos de La Peineta, y siempre recordaré el sombrero de Mendieta con su posterior gol.

No obstante, he de reconocer que no me disgustó en absoluto, sino todo lo contrario, ver a Cañizares llorar tras la ronda de penaltis de la Final de la Champions League ante el Bayern de Munich. La antipatía hacia ese jugador me pudo por encima de más o menos afinidades.

Ya, en la historia reciente, me ha gustado que mi equipo se enfrente al Valencia C.F. porque casi siempre les hemos espetado a base de bien. He visto a Aranda marcar un gol de la victoria en Mestalla, a Squillaci eliminándolos en el último minuto del descuento de una eliminatoria de Copa del Rey o Negredo meterles golazos tremendos.

Enfrentarnos al Valencia me gusta porque creo que independientemente de sensaciones, plantillas o estados de ánimo, siempre acabamos metiéndoles la puntita. Creo que evitando alinear a quien todos sabemos (Armenteros, Alexis, Fazio) podemos ganarles. No son mejores que nosotros y el Sevilla Fútbol Club tiene todavía un caché futbolístico de consideración.

Yo apostaría por un 2-0 o un 3-1 con una actuación portentosa de Negredo, pero como esto es Sevillagrande el pronóstico lo más seguro es que no tenga nada que ver con el resultado final.